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La parte superior del domo V3 genera una estrella pentagonal. Base de gran parte de la Geometría pitagórica en relación con los poliedros y con la sección áurea
Artesanía en gres, energeometría TerraKuita;sólidos platónicos, runas, crop cercles, mandalas y otros.

 

El Pentagrama místico pitagórico. Geometría y mística.


Buena parte de la Geometría pitagórica en relación con los
poliedros y con la sección áurea, tuvo que ver con el pentágono
regular.
La figura de la estrella de cinco puntas que se forma al trazar las
cinco diagonales de una cara pentagonal de un dodecaedro
regular, llamado pentágono estrellado, Pentacle, Pentalfa o
pentagrama místico, parece haber sido una especie de símbolo
esotérico de identificación, a modo de anagrama, de la Escuela
Pitagórica (según Jámblico en su obra, Vida de Pitágoras).

 

Por eso los pitagóricos estudiaron exhaustivamente la construcción y propiedades del pentagrama.

El Pentagrama místico fue uno de los tópicos geométricos más importantes de la Escuela
pitagórica por sus bellísimas propiedades geométricas de las que nace su simbolismo
místico que será ampliamente desarrollado en el capítulo quinto. Además, según veremos,
el Pentagrama místico pudo estar en la base del más importante hallazgo científico de los
pitagóricos: el descubrimiento de las magnitudes inconmensurables, una de las causas de la
profunda crisis que arruinó a la cofradía pitagórica.


De momento digamos que una de las curiosas propiedades del Pentagrama, que imponía
respeto a los pitagóricos era su «unicursalidad»: «la estrella pentagonal puede ser trazada
por el movimiento de un punto sin pasar dos veces por el mismo lado»
Una segunda propiedad profundamente aritmológica en su esencia inspiraba a los
pitagóricos un entusiasmo místico, relacionando el pentagrama con la palabra salud
(υγιεια =higieia, de donde deriva higiene). Aunquela
palabra υγιεια tiene seis letras, a veces se producía
una contracción que hacía desaparecer la primera
(como atestiguan algunas inscripciones) quedando
entonces con cinco letras υγεια, que se situaban
sobre cada uno de los vértices del Pentagrama, que
de esta forma se convertía en el anagrama supremo
de la salud. Al ser el Pentagrama, a su vez, el
símbolo de reconocimiento de los pitagóricos, de aquí
podría provenir el término ¡Salud! como saludo ante el
encuentro de dos personas. ι ε γ υ α

El Hombre-Microcosmos. 


El Hombre-Microcosmos inscrito en el
Pentagrama místico pitagórico representa el
imperio del Espíritu (número 3) sobre la
Materia (número 2) de acuerdo con la
Aritmología pitagórica.


EL HOMBRE–MICROCOSMOS.


La Arcadia pitagórica, una atmósfera mística impregnada de música y simbología
matemática, donde la comunidad pitagórica desarrollaba la pasión por el conocimiento
mediante especulaciones filosóficas y matemáticas como base moral para la consecución
de la armonía interior y con el entorno, de acuerdo con el orden natural de las cosas que
emana de Dios, supremo ordenador cósmico a través del maravilloso poder de la armonía
matemática y musical, metáforas del orden universal.
El Dodecaedro como quintaesencia de la Cosmogonía pitagórica, la sagrada Tetractys
como fuente y raíz de la naturaleza eterna, el triángulo rectángulo depositario de la
inconmensurabilidad, el Pentagrama místico símbolo de identificación de los pitagóricos
y de la salud, son los talismanes de la actividad intelectual del «modo de vida pitagórico»,
en el que la música –cuya armonía es de naturaleza matemática– ejerce una influencia
definitiva en el equilibrio emocional.
La comunidad pitagórica, de carácter científico y religioso, se basaba en un ideario común
fundamentado en todo un cuerpo de doctrina sobre el hombre, el alma, la sociedad, el
cosmos, etc., que conducía necesariamente al estudio, a la reflexión filosófica y a la
especulación matemática y cosmológica, actividades en las que el adquisición del
conocimiento participaba más del carácter de una iniciación religiosa que de una mera
instrucción o investigación, es decir, religión y ciencia son aspectos íntimamente
vinculados en un tipo de vida llamado pitagórico (Platón, República, 600b) y la actividad
científica es una consecuencia de la doctrina, no el móvil inicial como sería en la
Academia platónica, en el Liceo de Aristóteles o en el Museo de Alejandría. En este
sentido escribe Russell (Historia de la Filosofía Occidental,Austral, Madrid, 1995,Vol.1,
Libro 1, p.72):
«Pitágoras como profeta religioso y como matemático ha tenido una influencia
inconmensurable, y los dos campos de su actividad no distan tanto el uno de otro como
puede parecer a una mente moderna.»